jueves, 10 de mayo de 2012

El dos veces nacido, de Jomar Cristóbal


Jomar Cristóbal.
El dos veces nacido. Micronovela.
Lima: Editorial Micrópolis, 2011, 32 pp.

Liz Fiorella León Mango

Es sabido por todos que existen muchos pequeños objetos que poseen en sí la dimensión de los grandes. Una micronovela como la de Jomar Cristóbal, El dos veces nacido, se expone como una serie de «cuadros», pues no podría llamarse de otra manera a estas pinceladas en el papel, con la osada ambición de contener en sus pocas páginas un imaginario muy particular cargado de ficción y ensueño, de cruda realidad y hasta, en ciertos momentos, de una lucha existencial que configura las acciones de los personajes que se desenvuelven en su interior.
      Giácomo, el dos veces nacido, y Almudena, la de los ojos caídos, son dos personajes cuya historia irrumpe ante nosotros con su singularidad: su «diferencia». El «Origen» siempre es la metáfora del génesis y esta historia nos arrolla en su comienzo de una manera relampagueante, exponiendo una realidad insoslayable: el nacimiento de Giácomo con seis dedos en su pie izquierdo. Este hecho lo vuelve un ser especial y la relación de sus experiencias procura la expectación del lector, indudablemente deseoso de conocer el destino del personaje.
      Sin embargo, Jomar Cristóbal no se contenta con una mera exposición de eventos y juega en sus cuadros con el truco de la intertextualidad que se inicia incluso desde la forma en que nombra a sus personajes, por medio de epítetos, al estilo de las grandes epopeyas homéricas. Almudena es un personaje enigmático que tiene en los ojos algo extraño que ahuyenta hasta a los perros; sus ojos son como aquellos de las gorgonas, en la tradición mítica de los griegos, o como los inefables ojos de Lina, en la narrativa de Clemente Palma, escritor de la tradición literaria peruana. Por otro lado, un amigo de Giácomo, Tiago, es torturado en sus sueños por la horrenda realidad de su culpa, y agrede a sus ojos como antiguamente lo hiciera Edipo por casarse con su madre.
      Las claras alusiones metafóricas, la exacerbada exposición de los sentidos, la alteración espacio-temporal de los hechos, el estilo enumerativo e impresionista, el experimentalismo y las imágenes descritas con pinceladas precisas y concisas, entre otros aspectos, nos muestran algo más que un teatro que trastorna las escenas cotidianas. Más aún, nos obligan a ser presas de un fenómeno de extrañamiento y de una inevitable necesidad de comprender los sucesos a partir del último fragmento que nos remite con su carácter circular al principio de la historia, como efecto de un eterno retorno: el regreso del héroe a su primera morada, y su nuevo nacimiento sucede para identificarlo con justicia como «El dos veces nacido».

Liz Fiorella León Mango (Cusco, 1990). Bachiller de Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha participado en recitales y congresos en la UNMSM y PUCP, como organizadora y expositora respectivamente. Su interés en la difusión del placer por la lectura la impulsó a dedicarse a la edición de libros infantiles en la Editorial San Marcos. Actualmente, forma parte del comité organizador de un Taller de Lectura y Creación.